Global Ministries

The United Methodist Church

Connecting the Church in Mission

Un Niño los Guiará

Queridos Hermanos y Hermanas en Cristo:

Estuve hace pocas semanas en Belén, a fin de celebrar la apretura de la nueva oficina metodista unida de enlace en Tierra Santa lo cual me ofreció una experiencia especialen el lugar del nacimiento de Jesús y me gustaría compartirlo con ustedes en esta Navidad.

No fue la Iglesia de la Natividad en Belén lo que removió mi corazón; fue la aparición de la imagen “del muro”, algo que fue muy familiar para mi como alemán que soy. Vino a mi mente que como alemán, yo mismo junto al pueblo alemán, tenemos una responsabilidad especial con Israel y con el pueblo judío. Igualmente como alemán y como cristiano apoyo fuertemente la existencia de Israel como país con fronteras seguras. Con esta compleja convicción, mientras caminaba por las calles de Belén, mi corazón también se abrió al pueblo palestino y la aparente violencia sin fin en la región.

-“¿Qué habría sido para Jesús, nacer en el Belén de hoy?” Se le preguntó al Rev. Mitri Raheb de la Iglesia Luterana de Navidad en Belén.

-“Si Jesús tuviera que nacer este año, él no nacería en Belén,” respondió el pastor. –“a María y a José no se les habría permitido entrar en la alcabala israelita, de igual manera a los Magos. Los pastores habrían sido retenidos dentro de los muros, incapaces de salir de su aldea. Jesús habría nacido justo en la alcabala.”

A pesar de las conversaciones de paz mundiales, Israel continúa levantando el muro. Mientras los cristianos cantan “Oh aldehuela de Belén,” Israel se asegura de que la aldea permanezca tan pequeña como sea posible, una prisión al aire libre de dos millas cuadradas rodeada de muros, cercas y trincheras sin ninguna posibilidad futura de expansión.

Tal vez ustedes se asombraran del por qué mi carta de Adviento/Navidad tenga este sabor político. ¿Por qué no más bien un villancico de esperanza? Es porque tenemos que recordar que la natividad ha sido impregnada de política desde sus inicios –la tiranía de Herodes, el canto angelical de esperanza y paz, la caminata a Belén a pagar impuestos.

Richard Rohr  escribe que la celebración de la navidad no es un tiempo de sentimentalismos en la espera del nacimiento de un niño. Es más bien la ocasión para pedir que la historia nazca. En Romanos  leemos “Sabemos que toda la creación gime como a una, como si tuviera dolores de parto. Y no solo ella, sino también nosotros mismos, quienes tenemos las primicias del Espíritu gemimos interiormente, mientras aguardamos la adopción como hijos, es decir la redención de nuestro cuerpo” (Romanos 8:22-23, NVI)

En adviento decimos, “Ven Señor Jesús”. Reconocemos en estas palabras un vacío a ser llenado, y anhelamos un futuro creado por Dios. “Ven Señor Jesús” nos permite ver un gran cuadro del Reino de Dios, un gran cuadro que impide que nos perdamos en heridas y agendas momentáneas. Aún bajo la sombra “del muro” y los asentamientos ilegales. Dios mantiene la esperanza viva. En su carta a los Efesios, Pablo escribe que Jesús es nuestra paz. En su carne el ha hecho un solo pueblo de diferentes pueblos derribando la pared divisoria de hostilidad.

Por primera vez, en 1974, crucé la “cortina de hierro” para entrar a Alemania Oriental y asistir a un evento ecuménico de jóvenes. Una densa cerca junto con trincheras rodeaba el muro. Fue una experiencia chocante. En la Iglesia Luterana en Rostock cantamos un himno popular sobre la construcción de relacionamientos y la creación de puentes que sanaran el conflicto. Se suponía que no debíamos cantar el menor verso sobre la demolición de muros, pero lo hicimos, nunca imaginando entonces, que el muro que dividía a Alemania caería alguna vez. Aún así, el pastor de la iglesia de Rostock donde nosotros cantamos es ahora presidente de una Alemania unificada. ¡Los muros pueden caer!

A través de la promesa de Jesucristo, el tierno bebecito está en medio nuestro. Tenemos la esperanza de que lo imposible sea posible. El lobo habitará junto al cordero y nadie herirá ni destruirá al otro. Pues un niño los guiará, como dice Isaías.

¡Ven Señor Jesús, ven – y derriba todo muro de hostilidad!

Ricas Bendiciones en este santo tiempo,

Thomas,

Thomas Kemper
Secretario General
Junta General de Ministerios Globales de La Iglesia Metodista Unida